Por un mundo libre de cadenas por e-mail
Monday, September 15th, 2008Cuando abro mi mail en las mañanas esperando encontrarme con aquel correo electrónico que promete cambiar mi vida y hacerme buena persona, siento que se me inflaman las amígdalas (que no tengo desde los dos años,) para luego explotar en mi garganta, al ver ese mensaje que promete convertirme en la próxima heredera del trono de un jeque árabe, si es que lo envío a 15 personas.
Me refiero a las malditas cadenas por mail. Algunas son absurdas, me acuerdo de un caso particular en la que si enviábamos el mensaje a cierto número de personas, un joven podría recibir el triple de quimioterapia y salvar su vida (el triple te mata gil.)
También están las del amor, en las que cometiendo el terrible error de no re enviarla te condenan a una existencia triste y solitaria. Si el pobre tipo que la escribió la envía a toda la población de China, no conseguiría un poco de amor en su miserable vida con semejante nivel de imbecilidad.