Qué pasa cuando un adolescente sube una foto o vídeo a la Internet
En Chile ya tuvimos la experiencia hace dos años con el famoso caso de la “Güena Naty,” mientras que en el resto del mundo situaciones como esas suman y siguen todos los días. Hoy ninguna foto o vídeo por más privado que deseemos que sea va a quedarse en las manos exclusivas de los destinatarios. Si subes algo a Internet, lo subes para que lo vean tus amigas, el niño del curso de al lado y el viejo verde a 10.000 kilómetros de distancia, pasando por todo el resto de los habitantes del planeta iluminado.
Pensando en eso, y preocupados por la aparición de prácticas como el sexting (envío de fotos o mensajes sugerentes vía SMS,) los españoles decidieron darles un mensaje claro a los adolescentes y quienes apenas se asoman a la pubertad, “Cuando un menor publica una foto suya en Internet, esa foto es de “todos” y puede acabar en cualquier parte.” Esas palabras se transformaron en un aviso comercial que se exhibe varias veces al día en la TV Ibérica.
Hace un par de meses se hizo público el caso de una adolescente norteamericana que, en un gesto que creyó romántico, envió una sugerente foto a su novio. Días después, y al notar que todos los compañeros de colegio la habían visto la imagen con los comentarios asociados, terminó cometiendo suicidio.
Al parecer hoy los menores son los mayores productores y distribuidores de pornografía infantil. El problema es que no lo saben. Apenas están entrando a la pubertad y sus fotos en pijama, ropas interiores o desnudas son material de lujo para pedófilos en el mundo entero. Claro, era un juego o broma entre amigos. Ténganlo claro, una vez que subió a la red, nunca más baja ni se olvida. Sólo pregúntenle a la pobre Naty.
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