Los portadores del milagro
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Hace unos meses se conmemoró a nivel mundial un aniversario más del día que recuerda el asesinato de seis millones de judíos, mientras que otros eran sometidos a trabajar como esclavos en condiciones deplorables, donde la esperanza era la única arma posible, ante la lejana idea de una futura liberación, la que finalmente llegó en 1945, encontrándose con todo lo que conocían anteriormente destruido y viéndose obligados a reconstruirse y reivindicarse como personas y pueblo libre y organizado.
Hoy la mayoría de aquellos que lograron superar dicha experiencia, no viven para contarlo. Los días, meses e incluso años en los campos de concentración dejaron sus huellas tanto físicas como psicológicas, y muchos de ellos hoy transmiten la historia para que el mundo entero comprenda las consecuencias del odio exagerado, la persecución y por sobretodo el evitar que un hecho de similares características vuelva a repetirse.
Es una suerte para muchos el poder escuchar la historia de la boca de quienes la vivieron, lo que se hace especialmente valioso para aquellos que descendemos de aquellos hombres y mujeres que fueron lo suficientemente valientes y fuertes para sobrevivir al terror y horror difícil de imaginar, no sólo por la falta de humanidad de aquellos responsables de las acciones sino el sentir como propio el dolor de aquellos seres queridos que hoy se alzan como ejemplo de templanza, heroísmo y esperanza.
Si bien, en el plan inicial, las generaciones siguientes a nuestros abuelos no debían existir muchos estamos vivos, y somos parte de este mundo gracias al valor de elegir de nuestros abuelos. El optar entre dejarse morir ante la desesperación o el de luchar con todas sus fuerzas, físicas y mentales, por sobrevivir y ser portavoces de la verdad al mundo.
Hoy los nietos de los supervivientes somos los portadores de un milagro, ese milagro aunque suene banal, es el de existir, cuando parte de los que se suponía formasen parte de nosotros nunca tuvieron la posibilidad de vivir o siquiera ser imaginados como seres del siglo XXI.
La mayoría, por lo menos en mi caso, ha crecido escuchando en primera persona acerca del Holocausto o Shoá. Somos conscientes del los límites inexistentes para la ambición, maldad y locura humana, siendo ésta capaz de odiar con tanta intensidad y de guiar a ejércitos completos con la sólo misión de hacer desaparecer de la faz de la tierra a millones de seres humanos por la sola pertenencia a un pueblo y religión. Pero cada cierto tiempo necesitamos un refuerzo para no caer en un mundo que aún no comprende las consecuencias del odio indiscriminado por las más diversas causas.
Somos portadores de un milagro y también somos responsables de que la vela no se apague junto con aquellos que fueron parte activa de lo que ocurrió y mantener la herencia en las generaciones futuras, de manera de que el milagro y el esfuerzo de aquellos que no estarán allí para contárselos, permanezca intacto en la memoria y la conciencia, entendiéndonos también como sobrevivientes. Quizá no somos sobrevivientes del Holocausto en sí, pero nuestra sola existencia demuestra que el valor humano y el deseo de sobrevivir son capaces de vencer los peores instintos humanos. El estar aquí escribiendo esto demuestra que soy fruto de la lucha por vivir y no dejarse vencer en la peor de las adversidades de mi abuela, soy portadora de su milagro de fe en la fuerza interna del ser humano. Soy portadora del milagro de Catalina Becski Berger quien ya no se encuentra con nosotros, pero tuvo la suerte y fuerza de poder seguir encendiendo la llama de la conciencia en las generaciones actuales.
Cada día veo renacer el milagro en mi madre, mis hermanos, tíos y primos como testimonios vivientes de que el odio no es capaz de vencer a la vida y aquellas por venir. Ser parte de un milagro trae la responsabilidad de pasarlo, junto con su significado a aquellas generaciones que nos seguirán, y con la esperanza de poder contarles algún día a mis hijos y nietos la historia de su bisabuela y como ella luchó para que ellos vinieran al mundo a seguir predicando su testimonio. Es importante que nunca más nadie tenga miedo de expresar sus orígenes y que a voz alta sean capaces de decirlo, trabajando en la construcción futura de la tolerancia y entendimiento entre los pueblos, sólo así se labrará, a partir de pequeños granitos de arena el milagro más impensado; la paz entre los pueblos.
October 5th, 2008 at 2:02 am
La semana pasada dieron un episodio bastante especial de The Amazing Race. En medio de la carrera por el Mundo, una de las estaciones fue Auschwitz-Birkenau…todos los competidores guardaron respetuoso silencio y memoria por las millones de vidas segadas en pos de una ideología enferma.
Cierto es que el tiempo ha hecho mella y muchos de los supervivientes han fallecido…pero previendo aquéllo, diversas fundaciones internacionales se han preocupado en los últimos años de grabar y almacenar testimonios que queden para la posteridad. Por eso es que las instalaciones de Auschwitz-Birkenau no son demolidas…porque aparte de las historias y los relatos, debe de haber un recordatorio físico del horror al que llega el hombre por el hombre.
Para que nadie más tenga miedo de decir quién es, de dónde viene y qué es lo que siente. Saludos afectuosos, de corazón.
January 1st, 2009 at 8:09 pm
Absolutamente de acuerdo con los baluartes de la memoria histórica, aunque como bien sabemos y las noticias nos dan testimonio fiel, la desgracia, el horror, la injusticia, el desamparo…no son situaciones de vida que provean más humanidad, y el haberlas vivido es una cuestión casi fortuita. Hoy te dañan, mañana dañas tú; no importa cuanto te haya dolido el daño sufrido. Tiene valor si lo sufres tú, cuando lo sufre otro de tu mano, incluso es justo a tus ojos ¿y qué es lo justo en este mundo?
El pueblo palestino vive su propio holocausto…ojala también la historia de cuenta de esta masacre, aunque ya es claro que eso no impedirá que siga girando la rueda de la vida.